Por: William Calderón
Derrota vaticinada. La resaca electoral comenzó el lunes con el ex fiscal y ex procurador Alfonso Gómez Méndez cobrando por ventanilla su predicción sobre la inminente desaparición del Partido Liberal del escenario nacional, enterrando 160 años de tradición. Antes de las elecciones presidenciales, el jurista tolimense había planteado su desacuerdo con las preferencias del ex presidente César Gaviria por su ex ministro Rafael Pardo, conducta con la que quedó asegurado el fracaso liberal, el quinto, en línea, en los últimos años.
Agarrón paisa. Los vaticinios de Gómez se hicieron sentir también en Antioquia, en donde fue estruendosamente derrotado el aspirante vicepresidencial Aníbal Gaviria. Desde La Barca lo había presagiado el vocero liberal en la cámara baja Carlos Arturo Piedrahita, cuando habló de la política excluyente formulada por Rafael Pardo, entregándole las llaves del Partido Liberal a Gaviria Correa. Ahora es el mismo Aníbal quien dice que Piedrahita no participó en nada en la contienda electoral del domingo, a lo que el parlamentario ripostó en La W que todo es por cuenta del pasado sombrío de Gaviria Correa. Pleito al rojo vivo.
La mala gestión. La pésima administración del alcalde Samuel Moreno incidió en el resultado electoral de Gustavo Petro en Bogotá, donde pudo haber sido mejor por lo que representaba el candidato de la casaca amarilla. Las divisiones intestinas, la ausencia de los Garzones (Lucho y Angelino) y la distancia que tomó Carlos Gaviria impidieron que el Polo convalidara el gran resultado del ex magistrado cuando obtuvo 2 millones 600 mil votos. Los últimos escándalos en materia de contratación pública que afronta la administración Moreno, con la participación de su hermano Iván y algunos contratistas costeños, le echaron la última palada de tierra a ese proyecto político.