La noticia de que hay en Colombia una conspiración contra los elementos más caros de la democracia, contra el cuarto poder que es la prensa, que le dice al mundo la verdad, nada menos que contra el más alto tribunal de justicia, contra la Corte Suprema que es la garantía en el equilibrio de los poderes, contra políticos eminentes e inclusive, quien lo creyera, una conspiración del estado contra el estado, porque hay también entre las víctimas de este delito aparente, algunos de los más altos funcionarios del gobierno hacen llamativa la noticia, y por eso cayó la prensa de todo el mundo y esa es la única razón por la que nos refiramos a un hecho tan deplorable.
En todos los periódicos ha salido la noticia de que la Corte Suprema de Justicia era grabada, de que periodistas muy destacados eran grabados todos ellos desde luego de la oposición, y de que había un montaje en Colombia parecido al que tenía el presidente Fujimori en el Perú con su inevitable Montesinos.
Pero vamos un poco al tema, vamos al tema con toda objetividad y seriedad, cuál es la prueba de que las grabaciones existieron?
La prueba que le gusta más a la revista semana, un hombre encapuchado, es decir un anónimo, un cobarde que se escuda tras del anonimato para no aparecer. Y entonces uno se pregunta ese cobarde tan cobarde existirá, o este es un montaje de la revista semana para tratar de cobrar celebridad y para vender unos ejemplares más de una revista que muy pocos compran, ¿Qué es lo que hay detrás de eso?, lo suficiente para que el mundo entero monte en cólera y para que caigan redondos por ingenuos algunos funcionarios públicos como el ministro del Interior y de Justicia que sale a protestar por un hecho tan absurdo del que no tiene prueba ninguna…