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De buenos comienzos deben seguirse mejores finales. Por eso nos preocupa, nos contrista, nos alarma, ver al Presidente de la República Álvaro Uribe Vélez movido no sabemos por cuáles consejeros, dando palos de ciego.
El tribunal superior de Cali acaba de dictar una sentencia que justifica, como ninguna otra, la existencia de una Justicia Penal Militar que impida que se cometan absurdos como este (caso Jamundí).
Los jóvenes soldados y los suboficiales que estaban en el lugar de los hechos - muchos de ellos ni siquiera dispararon un tiro porque no tuvieron oportunidad de disparar - acaban de ver rebajadas sus sentencias a la módica suma de ocho años de prisión.